12/06/2020 13:11 Hs.
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En plena pandemia, camina 400 km a Casa Rosada para pedir justicia por su hijo asesinado en Mar Chiquita

Guillermo Ovejero tiene 54 años. En 2017 su hijo Martín iba a trabajar cuando fue atropellado por un conductor que corría a más de 170 km/h en una zona donde la máxima es de 40. "Vengo sufriendo una tortura judicial y el imputado nunca estuvo preso", dijo el hombre, que denunció irregularidades en el prodecimiento y apuntó al fiscal. Pese al frío y la lluvia, ahora camina desde Santa Clara del Mar hasta Casa de Gobierno para hablar con el presidente. "Voy a ir con una carpa y lo básico. Quiero que todos sepan como actúa la Justicia de Mar del Plata", dijo desde Maipú a LaNoticia1.

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Martín Ovejero murió atropellado en 2017 cuando tenía 22 años por un conductor -identificado como Pablo Sebastián Pérez- que tomó desde la ruta 11 una rotonda del segundo ingreso a la localidad de Santa Clara del Mar a extrema velocidad. Tras impactar, colisionó contra una moto en la que se movilizaba la víctima y que transitaba por la otra mano de la autovía. Durante el juicio los peritos constataron que el rodado iba a 172 km/hora en un lugar donde la máxima era 40 km/hora. Desde entonces la investigación avanzó y la Justicia condenó en 2019 al imputado a una pena de 2 años y 10 meses de prisión. Sin embargo, Pérez pagó una fianza y así logró no estar ni un solo día en prisión.

A Martín le arrebataron la vida el 27 de julio de 2017 y desde aquel día, una parte grande de su padre, Guillermo Ovejero, también murió con él. Desbordado por el enojo y la tristeza que lo embargan porque su nieto se quedó sin su papá con apenas un año y medio de vida, el hombre emprendió un largo trayecto a pie desde Santa Clara hasta la Ciudad de Buenos Aires para dar a conocer el caso. Así fue que este martes 9 de junio, inició una larga caminata de 400 kilómetros con el objetivo de ser recibido en la Casa Rosada. El hombre recorre a pie la extensa Ruta 2 y sobre su espalda carga la carpa que utiliza para dormir por las noches, a la vera del camino que emprendió en búsqueda de Justicia.

"A mi hijo lo mató una persona que iba volando con su auto a 180 kilómetros por hora en una zona donde la máxima permitida es de 40. Martín circulaba de la mano contraria, iba en moto, con casco y se dirigía a trabajar. Esto se transformó cuando, pese al relato de los testigos, el fiscal Pablo Cistoldi sostuvo que la rotonda estaba mal hecha y que por eso fue el accidente. A partir de ahí, comenzó todo un suceso lamentable del acompañamiento del sistema judicial, a tal punto que termina en una condena en la que el asesino consigue quedar libre", explicó a LaNoticia1.com Guillermo Ovejero, quien lamentó que el hombre que mató a su hijo "nunca estuvo preso": "Pagó y sigue libre".

"Ya cansado del dolor y de la tortura judicial que vengo padeciendo hace 3 años, tomé la decisión de manifestarme de esta manera, en medio de la pandemia, y caminar 400 kilómetros para ir a golpear la puerta en Casa de Gobierno y que alguien me escuche", señaló Guillermo. Al explicar los motivos que lo empujaron a realizar esta travesía, el hombre comentó: "Desde hace tiempo necesito volver a dormir y aprender a vivir sin Tincho. Pero hasta que no haya Justicia no voy a poder lograrlo. Voy a ir con mi equipo de alimentos, una carpa, lo mínimo y básico. Una vez que llegue solo quisiera que me escuchen, no desde un punto de vista judicial, sino que escuchen lo que pasó y cómo actúa la Justicia".

"Perder un hijo es antinatural, debería estar prohibido. Nunca me imaginé que iba a vivir una situación, nadie se imagina vivir algo así. Nadie está preparado para esto", describió Guillermo, quien denunció que durante todo el proceso, la Justicia violó los derechos de las víctimas. "En una audiencia llevada a cabo en la Fiscalía UFI 11 de Mar del Plata, me tocó estar cara a cara con el imputado sin que nadie me avise que iba a estar presente. Imaginate el lío que se armó. Hay toda una falta de respeto de punta a punta, porque yo me podría haber muerto de un ataque cardíaco, o porque lo podría haber ahorcado en un ataque de furia. La Justicia no tiene en cuenta que las víctimas también somos seres humanos", lamentó. 

Desde la localidad de Maipú, donde acampó la última noche, Guillermo remarcó que le gustaría ser recibido por Alberto Fernández: "Charlaría con él, aprovechando que es abogado, y le pediría que impulse urgente un proyecto que prevea mayores penas para estos delitos". Además contó que será un Día del Padre especial, ya que lo encontrará pidiendo Justicia por su hijo en plena ruta. "Esa sensación ya la viví dos años y es un día muy complicado. Todo lo que hago, lo hago por él", reflexionó. Por último, recordó que "Martín era maravilloso y un músico impresionante": "Dejó una familia y un futuro hermoso por culpa de un salame que iba corriendo en la ruta y de manera absurda le quitó la vida".

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