27/01/2010 07:45 Hs.
La cúpula policial viaja a Olavarría por el caso del abogado asesinado

El Jefe de la Policía de la provincia, Juan Carlos Paggi llegó ayer a la ciudad para colaborar en el esclarecimiento del crimen mafioso perpetrado contra el abogado Alonso. Las miradas apuntan a que habría sido la venganza de un detenido.

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El asesinato de Marcos Alonso reviste de tal gravedad que tomó estado público y forzó a las autoridades policiales de la provincia a acercarse a la ciudad de Olavarría para ponerse a disposición de la investigación. Así lo hicieron el Comisario General Juan Carlos Paggi, Jefe de la Policía Bonaerense y el Superintendente de Investigaciones en Función Judicial y Evaluación para la Prevención del Delito Hugo Matzkin.

Una vez en la ciudad se reunieron con la Fiscal Susana Alonso y su equipo de la UFI N º7 quienes están llevando a cabo la investigación. Le ofrecieron toda su cooperación y comenzaron a delinear una estrategia investigativa conjunta.

Mientras tanto en la ciudad de Azul se llevó a cabo la autopsia pertinente que si bien está restringida a los informes oficiales, ha dejando trascender algunos datos preliminares. El Dr. Alonso tenía en su cuerpo 7 heridas de bala, repartidas de la siguiente forma: tres en la cabeza, tres en el torax y una en el brazo.

Los disparos fueron realizados con un arma calibre 22 pero aún no se ha podido descifrar cuál de los 7 impactos de bala fue el que dio muerte al abogado.

La lógica indica que los disparos no fueron efectuados en el lugar donde fue hallado el vehículo. Se cree que Alonso fue asesinado en un descampado donde es más simple disimular el sonido del revólver y luego trasladarlo, ya que ninguno de los vecinos dice haber escuchado disparos.

Las primeras sospechas se encaminan para el lado de uno de los defendidos de Alonso que en estos momentos está detenido en la comisaría de Tapalqué. Walter Gallastegui estaba acusado de atacar con 11 balazos a Fabricio Armendaro a la salida de un pub. Ya había trascendido, según declaraciones de Armendaro, que Gallastegui no estaba satisfecho con la tarea de Alonso.

Su socio, el Dr. Alberto Macchioli duda si hacerse cargo del caso ya que sostiene que cuando uno está involucrado sentimentalmente con la víctima es muy difícil sostener el juicio; de todas maneras consultará con la mujer de Alonso y si ella se lo pide lo hará con gusto.